Silence Life*+.
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Re: Silence Life*+.
¡¡GRACIAS A TODOS POR LOS COMENTARIOS QUE ME AYUDAN A SEGUIR CADA DÍA! ^________^
Capítulo 2. Llegada.
Pasaron varios días y en ningún momento Kishia comentó nada sobre la noche en la que Age y ella se besaron, no quería que Lai le mirase mal o que le diese una charla por lo ocurrido.
- Cuidado… otro ejército. – Susurró Age.
- Haremos un campo de protección. – Comentó Lai.
- Por una vez se te ocurre algo útil. – Sonrió con cierta burla el joven.
Kishia suspiró por las intensas peleas entre sus compañeros y seguidamente creó un campo de fuerza.
- ¿Qué buscan exactamente…? – Se extrañó Lai.
- No lo sé, pero no es nada normal que nos hayamos encontrado con cuatro ejércitos en todos estos días. – Se preocupó el guerrero. – Algo anda mal y están buscando algo muy importante para Silence.
Con el conjuro de protección no tuvieron ningún problema de atravesar el ejército sin que notasen su presencia en algún instante y pudieron seguir su camino.
Al anochecer, los jóvenes respiraron aliviados al divisar la Capital a lo lejos y la salida del denso bosque lleno de peligros de Shardakanos. Cuando pisaron tierra de la Capital ya era casi el amanecer y eso les tranquilizaba bastante por la mala fama que había en aquella ciudad de traficantes de seres extraños y asesinos en serie por la noche.
- ¿Dónde vive ese amigo tuyo? – Preguntó Lai exhausta por haber mantenido tanto tiempo el poder protector.
- No muy lejos de aquí, vamos. – Las dos jóvenes siguieron al guerrero y no era como él les había informado, estaba muchísimo más lejos la casa de su amigo.
- Tú la palabra cerca… ¿Qué significa exactamente para ti? – Se quejó Kishia agarrándose en el hombro del joven.
- No te quejes… vive ahí. – Age señaló una gigantesca mansión en un claro del Este de la Capital.
El rostro de Lai cambió por segundos a una felicidad plena.
- ¡Es enorme! – Se ilusionó. – Me quedaría a vivir toda mi vida aquí.
Age miró de reojo a Lai y sonrió levemente y fueron directos a la mansión. Al llegar el joven guerrero ni siquiera llamó a la puerta y abrió sin avisar. Por dentro, la mansión era aun más impresionante; lujosa, llena de habitaciones, con una enorme chimenea de piedra, grandes sillones de fino cuero…
- ¿Rasel? – Preguntó Age. - ¿Rasel, estás en casa?
Al ver que nadie contestaba a las llamadas de Age, los tres jóvenes se sentaron en los sillones de cuero a esperar el regreso del mago.
- Me aburro bastante… - Se quejaba Lai sin descanso.
- ¿No sabes cerrar la boca ni cinco minutos? – Se quejó el guerrero.
- ¡Déjame en paz de una vez! ¡Me tienes harta! – Lai se levantó violentamente de su sitio y fue directa al guerrero agarrándole bruscamente del cuello de la chaqueta.
- ¿Qué pasa aquí? – Una voz inesperada sonó de la entrada de la mansión. - ¿Quiénes sois?
Age se giró bruscamente a ver quien era y por un momento se quedó extrañado:
- ¿Roy…? – Se fijó más en la persona que estaba en la puerta y acabó por reconocerla. - ¡Roy! ¡Eres tú!
- ¿Age? – Preguntó Roy extrañado. Era un joven alto, de la edad de Age, tenía el pelo moreno y los ojos color esmeralda de una belleza infinita, físicamente era fuerte y poseía una gran belleza. Su vestimenta era exactamente igual a la de Age menos porque la vestimenta de Roy era de color negro. - ¡Age, cuanto tiempo! – Se alegró. - ¿Dónde te has metido estos últimos dos años?
- ¡Dragons Nova! – Pudo decir el joven guerrero con orgullo.
Roy miró de reojo a las dos magas y puso una cara un tanto peculiar.
- Te veo muy bien acompañado, ¿No me vas a presentar? – Roy se acercó a Kishia y se arrodilló cogiendo suavemente su mano. – Soy Valye Roy, encantado de conocerla.
Capítulo 2. Llegada.
Pasaron varios días y en ningún momento Kishia comentó nada sobre la noche en la que Age y ella se besaron, no quería que Lai le mirase mal o que le diese una charla por lo ocurrido.
- Cuidado… otro ejército. – Susurró Age.
- Haremos un campo de protección. – Comentó Lai.
- Por una vez se te ocurre algo útil. – Sonrió con cierta burla el joven.
Kishia suspiró por las intensas peleas entre sus compañeros y seguidamente creó un campo de fuerza.
- ¿Qué buscan exactamente…? – Se extrañó Lai.
- No lo sé, pero no es nada normal que nos hayamos encontrado con cuatro ejércitos en todos estos días. – Se preocupó el guerrero. – Algo anda mal y están buscando algo muy importante para Silence.
Con el conjuro de protección no tuvieron ningún problema de atravesar el ejército sin que notasen su presencia en algún instante y pudieron seguir su camino.
Al anochecer, los jóvenes respiraron aliviados al divisar la Capital a lo lejos y la salida del denso bosque lleno de peligros de Shardakanos. Cuando pisaron tierra de la Capital ya era casi el amanecer y eso les tranquilizaba bastante por la mala fama que había en aquella ciudad de traficantes de seres extraños y asesinos en serie por la noche.
- ¿Dónde vive ese amigo tuyo? – Preguntó Lai exhausta por haber mantenido tanto tiempo el poder protector.
- No muy lejos de aquí, vamos. – Las dos jóvenes siguieron al guerrero y no era como él les había informado, estaba muchísimo más lejos la casa de su amigo.
- Tú la palabra cerca… ¿Qué significa exactamente para ti? – Se quejó Kishia agarrándose en el hombro del joven.
- No te quejes… vive ahí. – Age señaló una gigantesca mansión en un claro del Este de la Capital.
El rostro de Lai cambió por segundos a una felicidad plena.
- ¡Es enorme! – Se ilusionó. – Me quedaría a vivir toda mi vida aquí.
Age miró de reojo a Lai y sonrió levemente y fueron directos a la mansión. Al llegar el joven guerrero ni siquiera llamó a la puerta y abrió sin avisar. Por dentro, la mansión era aun más impresionante; lujosa, llena de habitaciones, con una enorme chimenea de piedra, grandes sillones de fino cuero…
- ¿Rasel? – Preguntó Age. - ¿Rasel, estás en casa?
Al ver que nadie contestaba a las llamadas de Age, los tres jóvenes se sentaron en los sillones de cuero a esperar el regreso del mago.
- Me aburro bastante… - Se quejaba Lai sin descanso.
- ¿No sabes cerrar la boca ni cinco minutos? – Se quejó el guerrero.
- ¡Déjame en paz de una vez! ¡Me tienes harta! – Lai se levantó violentamente de su sitio y fue directa al guerrero agarrándole bruscamente del cuello de la chaqueta.
- ¿Qué pasa aquí? – Una voz inesperada sonó de la entrada de la mansión. - ¿Quiénes sois?
Age se giró bruscamente a ver quien era y por un momento se quedó extrañado:
- ¿Roy…? – Se fijó más en la persona que estaba en la puerta y acabó por reconocerla. - ¡Roy! ¡Eres tú!
- ¿Age? – Preguntó Roy extrañado. Era un joven alto, de la edad de Age, tenía el pelo moreno y los ojos color esmeralda de una belleza infinita, físicamente era fuerte y poseía una gran belleza. Su vestimenta era exactamente igual a la de Age menos porque la vestimenta de Roy era de color negro. - ¡Age, cuanto tiempo! – Se alegró. - ¿Dónde te has metido estos últimos dos años?
- ¡Dragons Nova! – Pudo decir el joven guerrero con orgullo.
Roy miró de reojo a las dos magas y puso una cara un tanto peculiar.
- Te veo muy bien acompañado, ¿No me vas a presentar? – Roy se acercó a Kishia y se arrodilló cogiendo suavemente su mano. – Soy Valye Roy, encantado de conocerla.
- Que miedo u.u -

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Re: Silence Life*+.
esta bien si le pusieses algo mas de suspense
qdaria mejor
esta mui bienm ^_^
qdaria mejor
esta mui bienm ^_^

y el segundo impacto no se pudo retener...
grax naty =3



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Re: Silence Life*+.
GRACIAS DE NUEVO ^____^
Kishia enrojeció un poco he hizo una leve reverencia, nunca quiso sentirse superior a nadie. Sin embargo, Lai disfrutó de la reverencia de Roy cada segundo, solo quedaba que le echasen flores en su cabello para sentirse una reina.
- ¿Os vais a hospedar aquí? – Preguntó Roy sonriente. Parecía agradarle tener visita.
- No queremos ser molestia. – Se disculpó Lai bajando del flamante reino Ego. – Será mejor que nos busquemos una pensión Kishia y yo…
- ¡Tonterías! – Gritó Roy. - ¡Aquí hay sitio de sobra! Y seguro que no tenéis tanto dinero como para pagaros una buena pensión, os quedareis aquí.
Lai suspiró profundamente y asintió con una suave sonrisa en su rostro. Roy cogió la mano de Kishia y el brazo de Lai empujando a ambas por la escalera hasta sus respectivas habitaciones. Mientras, Age miraba como se marchaban y esbozó una sonrisa de tranquilidad.
Kishia entró en su respectiva habitación sola, y cerró suavemente la puerta apoyándose en ella respirando con tranquilidad.
- Por fin algo de paz… - Pudo decir en voz baja.
Se dirigió al balcón de su habitación y sus ojos se abrieron muchísimo al ver la magnífica vista que tenía: las montañas de picos nevados y bosques verdes hacían que Kishia se relajase aun más. Se asomó un poco y vio un enorme cobertizo en el jardín de la mansión que le llamó mucho la atención y se dirigió a la habitación de Lai para comentárselo. Pero, al entrar en su habitación, estaba profundamente dormida.
Es mejor que descanse después de todo lo que le ha pasado… Pensó Kishia tristemente.
Bajó las escaleras y se encontró con Roy y Age que conversaban, seguramente contándose todas las aventuras que habían ocurrido en el tiempo que no se habían visto. En un fragmento de la conversación Kishia mostró un interés especial:
- Nacko te ha estado esperando estos dos años, no ha dejado de hablar de ti. – Comentó Roy con cara de cansancio. – Es una pesada.
- Nacko… - La voz de Age se quebró unos segundos y miró con preocupación a Kishia. – No quiero saber nada de Nacko, hace muchísimo que me fui.
- Pero… - Roy vaciló unos segundos y miró de reojo a Kishia pero no pensó que hubiera nada entre Age y ella. – No recuerdo que costaseis en este tiempo.
Kishia se quedó paralizada al escuchar la palabra “cortaseis” en los labios de Roy. ¿Tiene novia? Se preguntó nerviosa No puede ser…
- Creo que dos años es más que suficiente para entender que ya no estoy con ella, ¿no? – Dijo Age bruscamente.
- Ella sigue pensando que estáis saliendo… - Roy le miró preocupado. – Le regalaste aquello… ¿Cómo crees que se iba a olvidar de ti tan fácilmente?
Kishia vaciló unos instantes y optó por dar media vuelta hacia el cobertizo situado en el jardín. Al llegar, entró con delicadeza y miró alrededor, por su sorpresa vio allí algo que no esperaría a ver visto en su vida tan cercanamente.
- ¿A dónde vas? – Le preguntó Age a Roy al ver que había dado la vuelta hacia el jardín cortando su conversación con él.
- Voy a ver a Kishia. – Le miró unos instantes – Me interesa conocerla más.
Age se mordió el labio por no vomitar palabras, no quería que nadie se diera cuenta de su situación con Kishia y más si Nacko seguía diciendo y pensando que eran novios aun después de haberse marchado. Se sentó en uno de los sillones a mirar el fuego de la chimenea pensando en la mejor forma de olvidarse de la joven maga para no levantar sospechas nunca ante nadie.
Kishia se adentró en el cobertizo con sumo cuidado y dio unos leves pasos.
- ¡Cuidado! – Le gritó Roy desde la entrada.
- ¡Ah! – Kishia gritó instintivamente y dio media vuelta chocándose con Roy acabando entrelazada en sus brazos. Su cabeza estaba apoyada en su pecho y sus ojos enormemente abiertos. ¿Qué le impresionaba más? ¿El susto dado o el cálido abrazo recibido?
- Tranquila. – Le acarició el pelo con suavidad – No pasa nada, era una broma.
La joven maga levantó la mirada y miró unos segundos los hermosos ojos de Roy pero no pudo sostenerla mucho rato, ya que le intimidaba demasiado. Automáticamente, se alejó de él y miró de nuevo atrás fascinada.
- ¿Te gustan? – Le sonrió el joven. – El de la izquierda, es el mío.
- Brilla más que el sol…
Kishia se fijó en el lado izquierdo maravillada por lo que se encontraba allí y después se acercó al lado derecho igual de interesada.
- Es más blanco que la nieve… - Observó.
Cuando se acercó unos suaves pasos más, una aguda voz llamó la atención de los dos jóvenes desde la entrada del cobertizo...
Kishia enrojeció un poco he hizo una leve reverencia, nunca quiso sentirse superior a nadie. Sin embargo, Lai disfrutó de la reverencia de Roy cada segundo, solo quedaba que le echasen flores en su cabello para sentirse una reina.
- ¿Os vais a hospedar aquí? – Preguntó Roy sonriente. Parecía agradarle tener visita.
- No queremos ser molestia. – Se disculpó Lai bajando del flamante reino Ego. – Será mejor que nos busquemos una pensión Kishia y yo…
- ¡Tonterías! – Gritó Roy. - ¡Aquí hay sitio de sobra! Y seguro que no tenéis tanto dinero como para pagaros una buena pensión, os quedareis aquí.
Lai suspiró profundamente y asintió con una suave sonrisa en su rostro. Roy cogió la mano de Kishia y el brazo de Lai empujando a ambas por la escalera hasta sus respectivas habitaciones. Mientras, Age miraba como se marchaban y esbozó una sonrisa de tranquilidad.
Kishia entró en su respectiva habitación sola, y cerró suavemente la puerta apoyándose en ella respirando con tranquilidad.
- Por fin algo de paz… - Pudo decir en voz baja.
Se dirigió al balcón de su habitación y sus ojos se abrieron muchísimo al ver la magnífica vista que tenía: las montañas de picos nevados y bosques verdes hacían que Kishia se relajase aun más. Se asomó un poco y vio un enorme cobertizo en el jardín de la mansión que le llamó mucho la atención y se dirigió a la habitación de Lai para comentárselo. Pero, al entrar en su habitación, estaba profundamente dormida.
Es mejor que descanse después de todo lo que le ha pasado… Pensó Kishia tristemente.
Bajó las escaleras y se encontró con Roy y Age que conversaban, seguramente contándose todas las aventuras que habían ocurrido en el tiempo que no se habían visto. En un fragmento de la conversación Kishia mostró un interés especial:
- Nacko te ha estado esperando estos dos años, no ha dejado de hablar de ti. – Comentó Roy con cara de cansancio. – Es una pesada.
- Nacko… - La voz de Age se quebró unos segundos y miró con preocupación a Kishia. – No quiero saber nada de Nacko, hace muchísimo que me fui.
- Pero… - Roy vaciló unos segundos y miró de reojo a Kishia pero no pensó que hubiera nada entre Age y ella. – No recuerdo que costaseis en este tiempo.
Kishia se quedó paralizada al escuchar la palabra “cortaseis” en los labios de Roy. ¿Tiene novia? Se preguntó nerviosa No puede ser…
- Creo que dos años es más que suficiente para entender que ya no estoy con ella, ¿no? – Dijo Age bruscamente.
- Ella sigue pensando que estáis saliendo… - Roy le miró preocupado. – Le regalaste aquello… ¿Cómo crees que se iba a olvidar de ti tan fácilmente?
Kishia vaciló unos instantes y optó por dar media vuelta hacia el cobertizo situado en el jardín. Al llegar, entró con delicadeza y miró alrededor, por su sorpresa vio allí algo que no esperaría a ver visto en su vida tan cercanamente.
- ¿A dónde vas? – Le preguntó Age a Roy al ver que había dado la vuelta hacia el jardín cortando su conversación con él.
- Voy a ver a Kishia. – Le miró unos instantes – Me interesa conocerla más.
Age se mordió el labio por no vomitar palabras, no quería que nadie se diera cuenta de su situación con Kishia y más si Nacko seguía diciendo y pensando que eran novios aun después de haberse marchado. Se sentó en uno de los sillones a mirar el fuego de la chimenea pensando en la mejor forma de olvidarse de la joven maga para no levantar sospechas nunca ante nadie.
Kishia se adentró en el cobertizo con sumo cuidado y dio unos leves pasos.
- ¡Cuidado! – Le gritó Roy desde la entrada.
- ¡Ah! – Kishia gritó instintivamente y dio media vuelta chocándose con Roy acabando entrelazada en sus brazos. Su cabeza estaba apoyada en su pecho y sus ojos enormemente abiertos. ¿Qué le impresionaba más? ¿El susto dado o el cálido abrazo recibido?
- Tranquila. – Le acarició el pelo con suavidad – No pasa nada, era una broma.
La joven maga levantó la mirada y miró unos segundos los hermosos ojos de Roy pero no pudo sostenerla mucho rato, ya que le intimidaba demasiado. Automáticamente, se alejó de él y miró de nuevo atrás fascinada.
- ¿Te gustan? – Le sonrió el joven. – El de la izquierda, es el mío.
- Brilla más que el sol…
Kishia se fijó en el lado izquierdo maravillada por lo que se encontraba allí y después se acercó al lado derecho igual de interesada.
- Es más blanco que la nieve… - Observó.
Cuando se acercó unos suaves pasos más, una aguda voz llamó la atención de los dos jóvenes desde la entrada del cobertizo...
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Re: Silence Life*+.
q intriga
te sale cada vez mejor
(cuando lo termines lo imprimes y lo mandas a una editorial)
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Re: Silence Life*+.
¿¿enviarlo a una editorial...?? jajaja sí!! sería genial que se publicase... :)
- ¡Ni se te ocurra tocar a mi dragón! – La dueña de aquella aguda voz era una joven morena poseedora de unos ojos violetas tan únicos como magníficos, pero no aparentaba más edad que Kishia o Roy. - ¿No escuchas? ¡Aléjate de ella! – Volvió a ordenar.
- ¿Ella? Es una dragona… - Kishia volvió a mirar al dragón unos segundos más y después se alejó de él haciendo caso a su dueña.
- Nacko, tranquilízate. – La voz de Roy sonó irritada – No va hacerle daño.
- ¿Y qué? No es jinete, no tiene derecho. – Se molestó Nacko.
- Tú tampoco lo eres.
Nacko miró bruscamente a Roy unos instantes y luego se dirigió directamente a Kishia, la joven jinete no era más alta que ella pero se puso de puntillas para llegar a su altura.
- ¿Y tú, quién eres? – Preguntó sin cortesía alguna.
- Soy Halen Kishia.
- ¿Y qué edad tienes? ¿Eh? – Nacko quería parecer superior a Kishia en todos los aspectos, y por eso, le hablaba con leves gritos agudos cuando hablaba.
- Dieciséis. – Contestó fríamente la joven maga.
- Ah, pues yo tengo quince. – Vaciló – Aunque veo que tengo más rango que tú. – Nacko siempre había presumido de tener un dragón y ser jinete. Pero nunca había luchado en una batalla y ni siquiera era la legítima dueña de aquel dragón que poseía.
Roy se acercó a las dos chicas interponiéndose entre ellas. Nacko enarcó una ceja y se giró yéndose junto a su dragona. Roy suspiró con preocupación, nunca le había caído bien Nacko por su comportamiento infantil y caprichoso, por lo tanto, no entendía como Age podría estar saliendo con ella.
- A veces no se como Age la soporta… - Comentó.
Kishia no opinó, solo agachó la mirada y pasó por al lado del joven jinete para marcharse del cobertizo. Pasó por el salón principal y vio a Age mirándola con cierta melancolía.
- Tu novia… - A Kishia se le quebró la voz pero hizo un esfuerzo por continuar – Está en el cobertizo. Si vas, le darás una pequeña sorpresa.
- No quiero verla. – Age apartó la mirada de la joven con brusquedad y miró de nuevo el fuego.
Kishia suspiró y subió las escaleras. Al llegar a su habitación la cerró de un fuerte portazo y se tumbó en la cama. ¿Por qué me está pasando esto? Yo no quería llegar tan lejos…Notó unas suaves lágrimas rozar sus pómulos y cerró los ojos dolida por la situación que estaba pasando.
- Nacko, deberías ser más cortés con nuestros invitados, ¿no crees? – Roy le estaba dando una severa charla a la joven sobre lo ocurrido en el cobertizo.
- ¿Y qué hace aquí? – Preguntó después de un rato en silencio.
- Es la compañera de viaje de Age… también hay otra más se llama… - Antes de que el jinete pudiera acabar su frase Nacko le cortó la conversación.
- ¿Age? – Se ilusionó - ¿Age está aquí?
Roy asintió de mala gana, pues no le gustaba que le cortasen en medio de una frase. Nacko salió corriendo del cobertizo dejando a Roy solo. Será inmadura. Pensó molesto.
La jinete corrió hacia la casa y entró casi cayéndose al suelo de la velocidad, miró por todos lados y encontró a Age con los ojos cerrados. ¿Age? ¡No puede ser! Está tan cambiado… Está más guapo incluso que antes. Pensó ilusionada.
- ¡Mi amor! – Le gritó con aquella voz aguda que poseía.
- ¿Nacko? – Se extrañó el guerrero.
Age se levantó y miró extrañado a la joven, no había cambiado nada en absoluto y seguía llevando aquellas dos coletas que tan poco le gustaban al joven. Nacko corrió hacia él y lo abrazó con fuerza y no paró de besarle hasta que él la tuvo que apartar un poco obligado.
- Mi amor como te e echado de menos. – Le repetía una y otra vez incansablemente - ¿Qué has hecho todo este tiempo?
- Estuve… en Carthag, en Dragons Nova.
Los ojos de Nacko parecían brillar. No me puedo creer que te tenga en mis brazos de nuevo, Age. Pensó la joven reconfortada.
Lai se levantó con suavidad ya de noche y miró a su alrededor ubicándose en el sitio donde se encontraba. Aun no había superado el enorme cambio que había sufrido su vida en tan poco tiempo, pero… ¿Qué otra cosa podía hacer?
Bajó las escaleras y no encontró a nadie en el recibidor, por lo que optó ir a la cocina, pero tampoco se encontraba nadie allí. Aburrida de buscar, decidió entrar en una habitación donde en la puerta, tallado en madera, reflejaba la palabra “Biblioteca”. Allí encontró a un hombre mayor leyendo un libro de grandes dimensiones. Lai no sabía bien que hacer, así que decidió preguntar:
- ¿Es usted el dueño de la mansión?
- Tú debes ser Lai, ¿no? – Le sonrió el hombre – Age me ha hablado un poco de ti.
- ¿Usted es Rasel? Es un honor conocerle. – Lai se sentó al lado de Rasel - ¿Qué lee?
- Resurrección. – Rasel miró unos instantes el rostro de Lai y comprendió su mueca de no entender nada – Es un libro de magia. ¿Sabes? Aquí viene el secreto de usar el poder curativo más poderoso de todos, revivir a los muertos.
Lai abrió los ojos impresionada y se acercó más al viejo mago para observar aquel fascinante libro aun más de cerca.
- ¿Te gustaría aprender ese poder? Yo podría enseñarte artes mágicas de un nivel muy alto, pequeña maga. – Le ofreció - ¿Qué me dices?
- ¡Es un honor! – Sonrió la joven – No sabría como agradecerle tanta hospitalidad, señor.
- No es nada hija mía… Siempre me ha gustado enseñar a jóvenes aprendices. – El rostro de Rasel era melancólico, como si recordase viejos tiempos – Estaré encantado de enseñarte, hija.
La joven maga estaba muy ilusionada por la proposición de Rasel, ya que parecía ser un mago de alto nivel, quizás un Cariaj. – los magos que más poder poseían en la tierra, considerados hijos de dioses – Estuvieron buena parte de la noche ojeando aquel interesante libro y ni siquiera se acordaron de la cena, cosa que no era igual en la parte del jardín de la mansión.
- ¡Age! – Gritó Roy pálido – Necesito comida… necesito comer… comer… ¡me voy a morir!
- No seas exagerado. – Le dijo Nacko – Ya cenarás cuando Rasel haga la cena. O si no… hártela tú.
- ¡No sé cocinar! – Le gritó mal humorado.
Age los miraba a los dos de reojo, parecían dos niños chicos. No ha cambiado nada desde que me fui…Pensó con una suave sonrisa. Excepto una cosa…Miró al balcón de la habitación de Lai con cierta tristeza y la vio allí asomada, mirando la cómica escena de Nacko y Roy discutiendo. Kishia giró la mirada a Age en un instante y le pilló mirándola.
- ¡Ni se te ocurra tocar a mi dragón! – La dueña de aquella aguda voz era una joven morena poseedora de unos ojos violetas tan únicos como magníficos, pero no aparentaba más edad que Kishia o Roy. - ¿No escuchas? ¡Aléjate de ella! – Volvió a ordenar.
- ¿Ella? Es una dragona… - Kishia volvió a mirar al dragón unos segundos más y después se alejó de él haciendo caso a su dueña.
- Nacko, tranquilízate. – La voz de Roy sonó irritada – No va hacerle daño.
- ¿Y qué? No es jinete, no tiene derecho. – Se molestó Nacko.
- Tú tampoco lo eres.
Nacko miró bruscamente a Roy unos instantes y luego se dirigió directamente a Kishia, la joven jinete no era más alta que ella pero se puso de puntillas para llegar a su altura.
- ¿Y tú, quién eres? – Preguntó sin cortesía alguna.
- Soy Halen Kishia.
- ¿Y qué edad tienes? ¿Eh? – Nacko quería parecer superior a Kishia en todos los aspectos, y por eso, le hablaba con leves gritos agudos cuando hablaba.
- Dieciséis. – Contestó fríamente la joven maga.
- Ah, pues yo tengo quince. – Vaciló – Aunque veo que tengo más rango que tú. – Nacko siempre había presumido de tener un dragón y ser jinete. Pero nunca había luchado en una batalla y ni siquiera era la legítima dueña de aquel dragón que poseía.
Roy se acercó a las dos chicas interponiéndose entre ellas. Nacko enarcó una ceja y se giró yéndose junto a su dragona. Roy suspiró con preocupación, nunca le había caído bien Nacko por su comportamiento infantil y caprichoso, por lo tanto, no entendía como Age podría estar saliendo con ella.
- A veces no se como Age la soporta… - Comentó.
Kishia no opinó, solo agachó la mirada y pasó por al lado del joven jinete para marcharse del cobertizo. Pasó por el salón principal y vio a Age mirándola con cierta melancolía.
- Tu novia… - A Kishia se le quebró la voz pero hizo un esfuerzo por continuar – Está en el cobertizo. Si vas, le darás una pequeña sorpresa.
- No quiero verla. – Age apartó la mirada de la joven con brusquedad y miró de nuevo el fuego.
Kishia suspiró y subió las escaleras. Al llegar a su habitación la cerró de un fuerte portazo y se tumbó en la cama. ¿Por qué me está pasando esto? Yo no quería llegar tan lejos…Notó unas suaves lágrimas rozar sus pómulos y cerró los ojos dolida por la situación que estaba pasando.
- Nacko, deberías ser más cortés con nuestros invitados, ¿no crees? – Roy le estaba dando una severa charla a la joven sobre lo ocurrido en el cobertizo.
- ¿Y qué hace aquí? – Preguntó después de un rato en silencio.
- Es la compañera de viaje de Age… también hay otra más se llama… - Antes de que el jinete pudiera acabar su frase Nacko le cortó la conversación.
- ¿Age? – Se ilusionó - ¿Age está aquí?
Roy asintió de mala gana, pues no le gustaba que le cortasen en medio de una frase. Nacko salió corriendo del cobertizo dejando a Roy solo. Será inmadura. Pensó molesto.
La jinete corrió hacia la casa y entró casi cayéndose al suelo de la velocidad, miró por todos lados y encontró a Age con los ojos cerrados. ¿Age? ¡No puede ser! Está tan cambiado… Está más guapo incluso que antes. Pensó ilusionada.
- ¡Mi amor! – Le gritó con aquella voz aguda que poseía.
- ¿Nacko? – Se extrañó el guerrero.
Age se levantó y miró extrañado a la joven, no había cambiado nada en absoluto y seguía llevando aquellas dos coletas que tan poco le gustaban al joven. Nacko corrió hacia él y lo abrazó con fuerza y no paró de besarle hasta que él la tuvo que apartar un poco obligado.
- Mi amor como te e echado de menos. – Le repetía una y otra vez incansablemente - ¿Qué has hecho todo este tiempo?
- Estuve… en Carthag, en Dragons Nova.
Los ojos de Nacko parecían brillar. No me puedo creer que te tenga en mis brazos de nuevo, Age. Pensó la joven reconfortada.
Lai se levantó con suavidad ya de noche y miró a su alrededor ubicándose en el sitio donde se encontraba. Aun no había superado el enorme cambio que había sufrido su vida en tan poco tiempo, pero… ¿Qué otra cosa podía hacer?
Bajó las escaleras y no encontró a nadie en el recibidor, por lo que optó ir a la cocina, pero tampoco se encontraba nadie allí. Aburrida de buscar, decidió entrar en una habitación donde en la puerta, tallado en madera, reflejaba la palabra “Biblioteca”. Allí encontró a un hombre mayor leyendo un libro de grandes dimensiones. Lai no sabía bien que hacer, así que decidió preguntar:
- ¿Es usted el dueño de la mansión?
- Tú debes ser Lai, ¿no? – Le sonrió el hombre – Age me ha hablado un poco de ti.
- ¿Usted es Rasel? Es un honor conocerle. – Lai se sentó al lado de Rasel - ¿Qué lee?
- Resurrección. – Rasel miró unos instantes el rostro de Lai y comprendió su mueca de no entender nada – Es un libro de magia. ¿Sabes? Aquí viene el secreto de usar el poder curativo más poderoso de todos, revivir a los muertos.
Lai abrió los ojos impresionada y se acercó más al viejo mago para observar aquel fascinante libro aun más de cerca.
- ¿Te gustaría aprender ese poder? Yo podría enseñarte artes mágicas de un nivel muy alto, pequeña maga. – Le ofreció - ¿Qué me dices?
- ¡Es un honor! – Sonrió la joven – No sabría como agradecerle tanta hospitalidad, señor.
- No es nada hija mía… Siempre me ha gustado enseñar a jóvenes aprendices. – El rostro de Rasel era melancólico, como si recordase viejos tiempos – Estaré encantado de enseñarte, hija.
La joven maga estaba muy ilusionada por la proposición de Rasel, ya que parecía ser un mago de alto nivel, quizás un Cariaj. – los magos que más poder poseían en la tierra, considerados hijos de dioses – Estuvieron buena parte de la noche ojeando aquel interesante libro y ni siquiera se acordaron de la cena, cosa que no era igual en la parte del jardín de la mansión.
- ¡Age! – Gritó Roy pálido – Necesito comida… necesito comer… comer… ¡me voy a morir!
- No seas exagerado. – Le dijo Nacko – Ya cenarás cuando Rasel haga la cena. O si no… hártela tú.
- ¡No sé cocinar! – Le gritó mal humorado.
Age los miraba a los dos de reojo, parecían dos niños chicos. No ha cambiado nada desde que me fui…Pensó con una suave sonrisa. Excepto una cosa…Miró al balcón de la habitación de Lai con cierta tristeza y la vio allí asomada, mirando la cómica escena de Nacko y Roy discutiendo. Kishia giró la mirada a Age en un instante y le pilló mirándola.
- Que miedo u.u -

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Re: Silence Life*+.
¿¿¿Lo lee Daneet??? Entonces no lo pongo más... ¬¬ es coña xD Aquí teneis el final del segundo capítulo.
Ella le sonrió con suavidad pero él no cambiaba su rostro entristecido en ningún instante.
- ¿Qué miras? – Preguntó Nacko interesada.
- ¿Eh? Nada nada… - Evadió el guerrero.
- Su amada Kishia. – Dijo Roy sonriente – Qué bonito el amor…
Nacko miró enfurecida a Roy y le dio una colleja considerable y después miró a Age algo cabreada.
- ¿Tu amada Kishia? – Preguntó con arrogancia – Será broma ¿no?
- Claro… ¿Qué piensas? – La contestación de Age no sonó muy convincente a la joven y eso la enfureció aun más haciendo que se marchase a la sala principal de la mansión.
- Lo siento Age. – Se disculpó Roy – Es que no aguantaba sus vacileos…
Age puso una mano en el hombro de Roy y movió la cabeza en signo de negación como si nada hubiese ocurrido y le sonrió. Miró de nuevo de reojo al balcón de Kishia pero ella ya no estaba allí y pensó que alo mejor habría bajado a la sala principal y se dirigió a dicha sala junto a Roy con la excusa de resguardarse del frío.
Cuando llegaron, Age no se encontró solo con Kishia sino también con Rasel y Lai.
- ¡Quiero cenar! – lloriqueó Roy.
- Ahora mismo iré a preparar la cena… - Dijo Kishia dirigiéndose a la cocina - ¿Alguien me ayuda?
- Yo te ayudo. – Se ofreció Age con rapidez.
Juntos entraron en la cocina y empezaron a preparar lo primero que encontraron por allí. En un instante, Age rozó su brazo accidentalmente con el de Kishia, haciendo que el ambiente se tensase aun más.
- Perdona… - Se disculpó ruborizado.
- No te preocupes. – Le sonrió la joven.
Age se quedó mirándola fijamente y ella enarcó una ceja en signo de interrogante por su intensa mirada hacia ella.
- ¿Qué pa…? – Antes de que Kishia pudiese acabar su frase, Age la abrazó con fuerza hacia sí – Age… por favor, suéltame. – Le rogó la joven maga.
- No quiero.
- Age… - Le insistía Kishia.
- ¡No quiero alejarte más de mí, joder! – Gritó inesperadamente el guerrero.
Kishia pudo derramar dos suaves lágrimas y apoyó la frente en el hombro de Age, pero no llegó a abrazarle.
- Nos estamos matando el corazón… - Pudo decir entre sollozos.
Age cogió el rostro de Kishia con sus manos y la besó haciendo que Kishia se quedase anonadada mirándole con los ojos abiertos como le besaba. ¿Esto es real? Pensó en un momento. Cuando el guerrero apartó sus labios de los suyos Kishia no pudo decir nada, se había quedado sin palabras, pero sin embargo él le dijo:
- Y yo a ti. – Le sonrió.
En aquel momento entró inesperadamente Roy a la cocina y vio a Age con las manos en el rostro de Kishia y eso le dejó perplejo. Age se apartó con rapidez de Kishia y se puso a terminar la cena mientras Kishia salía de la cocina con cierta rapidez.
- Age… - Le llamó la atención Roy - ¿Qué ha pasado aquí…?
- Nada. – Contestó bruscamente – Kishia se encontraba mal y solo quería saber que le pasaba, nada más. – Se excusó.
Kishia salió al jardín y se sentó, apoyó su cuerpo en la pared y cerró los ojos con un gran suspiro. Al poco rato, Lai salió a buscar a la joven maga e informarle que la cena ya estaba lista.
- No tengo hambre. – Contestó fríamente.
- Tienes que comer… vamos. – Lai le tendió la mano para que Kishia la agarrase – Por favor. – Le rogó.
Kishia vaciló unos segundos pero acabó cediendo y se marcharon juntas al comedor donde todos les estaban esperando para empezar a comer. Kishia optó por sentarse al lado de Roy evitando el sitio libre junto a Age, en el cual se sentó Lai.
- ¡Está buenísimo! – Congratuló Nacko – Senota que cocinaste tú, mi vida.
- Kishia también me ayudó. – La mirada de Age alcanzó unos instantes a Kishia pero ella no se dignó a mirarle en ningún instante de la cena.
Al terminar, todos ayudaron a recoger y después Rasel se quedó lavando los platos en gratitud a no tener que haber cocinado aquella noche.
Automáticamente, todos se marcharon a sus respectivas habitaciones a descansar del largo día que habían pasado, excepto Lai, que se quedó en la biblioteca ojeando libros ya que había dormido toda la tarde y así poder investigar más sobre magia.
Ella le sonrió con suavidad pero él no cambiaba su rostro entristecido en ningún instante.
- ¿Qué miras? – Preguntó Nacko interesada.
- ¿Eh? Nada nada… - Evadió el guerrero.
- Su amada Kishia. – Dijo Roy sonriente – Qué bonito el amor…
Nacko miró enfurecida a Roy y le dio una colleja considerable y después miró a Age algo cabreada.
- ¿Tu amada Kishia? – Preguntó con arrogancia – Será broma ¿no?
- Claro… ¿Qué piensas? – La contestación de Age no sonó muy convincente a la joven y eso la enfureció aun más haciendo que se marchase a la sala principal de la mansión.
- Lo siento Age. – Se disculpó Roy – Es que no aguantaba sus vacileos…
Age puso una mano en el hombro de Roy y movió la cabeza en signo de negación como si nada hubiese ocurrido y le sonrió. Miró de nuevo de reojo al balcón de Kishia pero ella ya no estaba allí y pensó que alo mejor habría bajado a la sala principal y se dirigió a dicha sala junto a Roy con la excusa de resguardarse del frío.
Cuando llegaron, Age no se encontró solo con Kishia sino también con Rasel y Lai.
- ¡Quiero cenar! – lloriqueó Roy.
- Ahora mismo iré a preparar la cena… - Dijo Kishia dirigiéndose a la cocina - ¿Alguien me ayuda?
- Yo te ayudo. – Se ofreció Age con rapidez.
Juntos entraron en la cocina y empezaron a preparar lo primero que encontraron por allí. En un instante, Age rozó su brazo accidentalmente con el de Kishia, haciendo que el ambiente se tensase aun más.
- Perdona… - Se disculpó ruborizado.
- No te preocupes. – Le sonrió la joven.
Age se quedó mirándola fijamente y ella enarcó una ceja en signo de interrogante por su intensa mirada hacia ella.
- ¿Qué pa…? – Antes de que Kishia pudiese acabar su frase, Age la abrazó con fuerza hacia sí – Age… por favor, suéltame. – Le rogó la joven maga.
- No quiero.
- Age… - Le insistía Kishia.
- ¡No quiero alejarte más de mí, joder! – Gritó inesperadamente el guerrero.
Kishia pudo derramar dos suaves lágrimas y apoyó la frente en el hombro de Age, pero no llegó a abrazarle.
- Nos estamos matando el corazón… - Pudo decir entre sollozos.
Age cogió el rostro de Kishia con sus manos y la besó haciendo que Kishia se quedase anonadada mirándole con los ojos abiertos como le besaba. ¿Esto es real? Pensó en un momento. Cuando el guerrero apartó sus labios de los suyos Kishia no pudo decir nada, se había quedado sin palabras, pero sin embargo él le dijo:
- Y yo a ti. – Le sonrió.
En aquel momento entró inesperadamente Roy a la cocina y vio a Age con las manos en el rostro de Kishia y eso le dejó perplejo. Age se apartó con rapidez de Kishia y se puso a terminar la cena mientras Kishia salía de la cocina con cierta rapidez.
- Age… - Le llamó la atención Roy - ¿Qué ha pasado aquí…?
- Nada. – Contestó bruscamente – Kishia se encontraba mal y solo quería saber que le pasaba, nada más. – Se excusó.
Kishia salió al jardín y se sentó, apoyó su cuerpo en la pared y cerró los ojos con un gran suspiro. Al poco rato, Lai salió a buscar a la joven maga e informarle que la cena ya estaba lista.
- No tengo hambre. – Contestó fríamente.
- Tienes que comer… vamos. – Lai le tendió la mano para que Kishia la agarrase – Por favor. – Le rogó.
Kishia vaciló unos segundos pero acabó cediendo y se marcharon juntas al comedor donde todos les estaban esperando para empezar a comer. Kishia optó por sentarse al lado de Roy evitando el sitio libre junto a Age, en el cual se sentó Lai.
- ¡Está buenísimo! – Congratuló Nacko – Senota que cocinaste tú, mi vida.
- Kishia también me ayudó. – La mirada de Age alcanzó unos instantes a Kishia pero ella no se dignó a mirarle en ningún instante de la cena.
Al terminar, todos ayudaron a recoger y después Rasel se quedó lavando los platos en gratitud a no tener que haber cocinado aquella noche.
Automáticamente, todos se marcharon a sus respectivas habitaciones a descansar del largo día que habían pasado, excepto Lai, que se quedó en la biblioteca ojeando libros ya que había dormido toda la tarde y así poder investigar más sobre magia.
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BUENO, AQUÍ EMPIEZO EL CAPÍTULO 3. ESPERO QUE OS GUSTE TANTO COMO LOS OTROS DOS ^^ ¡¡DISFRUTARLO!!
Capítulo 3. Encadenados al destino.
Pasaron las semanas, Kishia y Age seguían sin hablarse y entregados a un duro entrenamiento. Lai había mejorado muchísimo en la magia, tanto, que ya había aprendido a resucitar a los muertos dando a cambio su vida. Nacko y Roy entrenaban con sus dragones todas las mañanas por si algún día se presentaba alguna guerra inesperada como pasó en Carthag, guerra ya olvidada entre los habitantes de la mansión.
Un día en el que Roy entrenaba con su dragón, divisó al ejército de la capital dirigirse a la mansión y eso lo alarmó lo suficiente como para casi tener un accidente al aterrizar.
- ¡Rasel! – Llamó Roy con desespero.
Rasel oyó los gritos de Roy mientras leía un libro de magia junto a Lai en la biblioteca y salió con paso lento a ver que ocurría.
- Dime joven, ¿Qué te hace reclamar mi presencia?
- El ejército de la capital, ¡se aproxima aquí! – Dijo nervioso al borde de un ataque de ansiedad.
- Tranquilízate hijo… no creo que sea nada grave.
En ese instante llamaron a la puerta, con tal brusquedad, que todos fueron a ver que ocurría en la entrada principal. Rasel abrió la puerta con amabilidad y preguntó:
- ¿Ocurre algo, Teniente?
- Sabemos que vive con jóvenes en su mansión. Tienen que ser reclutados a las afueras de la ciudad para ser entrenados. – Informó – Pronto se celebrará la guerra contra Shardak, y necesitamos de jóvenes valientes para la lucha.
- Teniente… son muy pequeños aun para ir a tal masacre… - Se lamentó Rasel.
- Lo siento señor, pero seguimos órdenes del Rey Janen.
Rasel cerró la puerta en signo de que no les iba a entregar lo que más preciaba en el mundo, pero el Teniente les gritó desde afuera:
- No me obligue a destruir la casa, señor. – Amenazó – Entréguenos a los niños de inmediato.
- Me temo que no puedo ceder a ello… - Se negaba aun más Rasel.
Los jóvenes miraron entristecidos al viejo mago, no querían causarle problemas, no después de toda la hospitalidad, amabilidad, sabiduría y entrenamiento que habían recibido de él.
Se oyeron fuertes gritos desde el exterior cosa que les alarmó a todos, seguidamente los soldados tumbaron la puerta de la casa y uno de ellos, con sangre fría y sin piedad, clavó su espada en el pecho de Rasel arrebatándole la vida en el acto.
- ¡Rasel! ¡No! – gritó Lai entre sollozos mientras caía de rodillas al suelo.
Lai miró aterrorizada el filo de la espada y luego miró a Rasel con lágrimas en los ojos. ¿Por qué siempre me arrebatan lo que más quiero? Pensó dolida. Maestro…
Roy enfureció y se abalanzó al soldado que había asesinado a Rasel y empezó a pegarle puñetazos y patadas con brusquedad, pero dos soldados le cogieron de los brazos y con el filo de sus espadas le amenazaron.
- Será mejor que no te muevas. – Habló el Teniente – Y será mejor que vengáis con nosotros por las buenas.
- ¡¿A esto lo llamas por las buenas?! ¡Rasel solo quería protegernos de mal nacidos como tú! – Gritaba Roy.
Kishia miró a Age de reojo, se sostenía de pie valiente y serio, mientras Nacko se escondía a su espalda aterrorizada.
- ¿Qué te hace pensar que iremos…? – vaciló Age mientras sacaba una de sus dos espadas que llevaba atadas a la espalda.
- Niñato… no te enfrentes a nosotros, o morirás. – Amenazó uno de los soldados acercándose a él con paso rápido.
Más rápido que un rayo, Age corrió y hundió su espada en el estomago del soldado y la retorció para causar aun más dolor del sufrido. Esto por Rasel…Pensó Age enfurecido.
- ¿Cómo ha podido ser tan rápido? – se sobresaltó el Teniente – No… no es posible.
El Teniente se fijó en el collar que llevaba Age en su cuello y era la estrella simbólica de los alumnos de Dragons Nova, de donde procedían los mejores guerreros de todo Kandrak.
- ¡Coged a las chicas! – Gritó el Teniente con urgencia.
Capítulo 3. Encadenados al destino.
Pasaron las semanas, Kishia y Age seguían sin hablarse y entregados a un duro entrenamiento. Lai había mejorado muchísimo en la magia, tanto, que ya había aprendido a resucitar a los muertos dando a cambio su vida. Nacko y Roy entrenaban con sus dragones todas las mañanas por si algún día se presentaba alguna guerra inesperada como pasó en Carthag, guerra ya olvidada entre los habitantes de la mansión.
Un día en el que Roy entrenaba con su dragón, divisó al ejército de la capital dirigirse a la mansión y eso lo alarmó lo suficiente como para casi tener un accidente al aterrizar.
- ¡Rasel! – Llamó Roy con desespero.
Rasel oyó los gritos de Roy mientras leía un libro de magia junto a Lai en la biblioteca y salió con paso lento a ver que ocurría.
- Dime joven, ¿Qué te hace reclamar mi presencia?
- El ejército de la capital, ¡se aproxima aquí! – Dijo nervioso al borde de un ataque de ansiedad.
- Tranquilízate hijo… no creo que sea nada grave.
En ese instante llamaron a la puerta, con tal brusquedad, que todos fueron a ver que ocurría en la entrada principal. Rasel abrió la puerta con amabilidad y preguntó:
- ¿Ocurre algo, Teniente?
- Sabemos que vive con jóvenes en su mansión. Tienen que ser reclutados a las afueras de la ciudad para ser entrenados. – Informó – Pronto se celebrará la guerra contra Shardak, y necesitamos de jóvenes valientes para la lucha.
- Teniente… son muy pequeños aun para ir a tal masacre… - Se lamentó Rasel.
- Lo siento señor, pero seguimos órdenes del Rey Janen.
Rasel cerró la puerta en signo de que no les iba a entregar lo que más preciaba en el mundo, pero el Teniente les gritó desde afuera:
- No me obligue a destruir la casa, señor. – Amenazó – Entréguenos a los niños de inmediato.
- Me temo que no puedo ceder a ello… - Se negaba aun más Rasel.
Los jóvenes miraron entristecidos al viejo mago, no querían causarle problemas, no después de toda la hospitalidad, amabilidad, sabiduría y entrenamiento que habían recibido de él.
Se oyeron fuertes gritos desde el exterior cosa que les alarmó a todos, seguidamente los soldados tumbaron la puerta de la casa y uno de ellos, con sangre fría y sin piedad, clavó su espada en el pecho de Rasel arrebatándole la vida en el acto.
- ¡Rasel! ¡No! – gritó Lai entre sollozos mientras caía de rodillas al suelo.
Lai miró aterrorizada el filo de la espada y luego miró a Rasel con lágrimas en los ojos. ¿Por qué siempre me arrebatan lo que más quiero? Pensó dolida. Maestro…
Roy enfureció y se abalanzó al soldado que había asesinado a Rasel y empezó a pegarle puñetazos y patadas con brusquedad, pero dos soldados le cogieron de los brazos y con el filo de sus espadas le amenazaron.
- Será mejor que no te muevas. – Habló el Teniente – Y será mejor que vengáis con nosotros por las buenas.
- ¡¿A esto lo llamas por las buenas?! ¡Rasel solo quería protegernos de mal nacidos como tú! – Gritaba Roy.
Kishia miró a Age de reojo, se sostenía de pie valiente y serio, mientras Nacko se escondía a su espalda aterrorizada.
- ¿Qué te hace pensar que iremos…? – vaciló Age mientras sacaba una de sus dos espadas que llevaba atadas a la espalda.
- Niñato… no te enfrentes a nosotros, o morirás. – Amenazó uno de los soldados acercándose a él con paso rápido.
Más rápido que un rayo, Age corrió y hundió su espada en el estomago del soldado y la retorció para causar aun más dolor del sufrido. Esto por Rasel…Pensó Age enfurecido.
- ¿Cómo ha podido ser tan rápido? – se sobresaltó el Teniente – No… no es posible.
El Teniente se fijó en el collar que llevaba Age en su cuello y era la estrella simbólica de los alumnos de Dragons Nova, de donde procedían los mejores guerreros de todo Kandrak.
- ¡Coged a las chicas! – Gritó el Teniente con urgencia.
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lo dixo
esta mui,pero k mui interesante
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DIOX Bétika, siento haberme despistado de la historia
pero es *_*!!!
por diooooooooox, pon más que me muero de la intrigaaaaaaaaa!!!!!!!!!!
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kalilair- Fansub


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Humor : Seeeh XD
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Re: Silence Life*+.
AQUÍ SOLAMENTE HAY POSTEADAS 15 DE LAS 35 PÁGINAS QUE LLEVO...
XD OJALA Y OS GUSTEE!!^^
Los soldados atendieron las órdenes de su superior y atraparon a las jóvenes con rapidez, Nacko gritaba como una histérica, Kishia se mantenía seria y Lai desprendía un aura triste y no oponía resistencia.
Roy quedó suelto por los soldados y se fijó en las manos de Kishia, parecían estar al rojo vivo y le dolía solo de verlo. En ese instante, el soldado que sostenía a Kishia quedó hecho cenizas en cuestión de segundos cosa que alarmó aun más al Teniente.
- Nunca juegues con fuego. – Sonrió Kishia mientras sus brazos permanecían rojos y amenazadores.
- ¿Cómo? ¡No me van a ganar unos niños de dieciséis años! – Se alteró el Teniente.
Unos soldados cogieron a Kishia con cuerdas y la amarraron todo el torso para que no pudiera moverse, y con rapidez, un soldado mago hizo un conjuro que anulaba el poder del fuego. Debía haber estado más atenta…Se lamentó la joven maga y miró a Age con cara de preocupación.
Roy, en un movimiento inesperado, se colocó delante del Teniente y le enseñó el símbolo de una cabeza de dragón que llevaba en la chaqueta dando la vuelta a la situación.
- ¿Es usted jinete? Perdone mi osadía… - Se disculpó el Teniente llamando la atención de todos.
- La niña que grita como una despiadada, también es jinete. – Informó Roy con una madurez nunca vista en él – ¡Tenéis ante vos un guerrero de Dragons Nova y a las dos únicas supervivientes de Carthag, y ni os dignáis a arrodillaros!
- Perdone mi señor…
Los jinetes de dragón eran considerados “Dioses del cielo” en todo Kandrak y eran respetados inclusive por reyes. El teniente ordenó soltar a Kishia, Nacko y Lai dejándolas en libertad. Nacko corrió a los brazos de Age buscando consuelo pero él ni siquiera le hizo caso y se giró a ver el estado de Kishia.
- ¿Te han hecho daño? – Preguntó preocupado.
- Estoy bien…, Nacko reclama más tu atención que yo.
Nacko sentía celos al ver aquella escena, ¿Se había preocupado más por aquella maga que por su propia novia? Age acató las palabras de Kishia y fue a ver el estado de Nacko y eso tranquilizó más a la joven jinete.
- Mi señor… estaríamos muy agradecidos si nos ayudaseis en la guerra contra Shardak, sería… todo un honor.
- Iremos, aunque la muerte que habéis causado hoy debería provocar que os matase a vos y a todos sus hombres. – Paró unos segundos reflexionando sus palabras - Como volváis a causar algún daño a mi moral o a la de alguno de mis compañeros, os castigaré con la muerte más dolorosa que podáis imaginar.
El Teniente tragó saliva y asintió atemorizado por las palabras de Roy.
A la tarde, el cuerpo de Rasel estaba tendido sobre un montón de paja y a su alrededor se encontraban sus aprendices y el pequeño ejército que miraban como su cuerpo ardía por el fuego de los dragones.
- Rasel… siempre te llevaremos en el alma, Maestro. – Sonrió Lai más tranquila y superando lo que había ocurrido. – Has tenido un funeral de dioses con el fuego de dragón.
Después de la incineración, Lai se giró y miró con odio al Teniente y se alejó de él con brusquedad, todos comprendían el dolor que sentía Lai, pues era la que más había estado con Rasel y la que más sabiduría había obtenido de él.
- ¿Y ahora qué…? – Preguntó entonces Nacko.
- Nos alojaremos en la escuela de guerreros de la capital. – Informó el Teniente.
- Es una minucia comparada con la ya perdida Dragons Nova… - Se lamentó levemente Age.
Todos fueron a sus habitaciones a recoger sus cosas, con pena, porque en aquel lugar habían pasado los mejores días de su vida, pero tenían que comenzar una nueva etapa de su vida, donde vivir, era su única meta.
Al anochecer partieron hacia la escuela. Nacko y Roy en sus respectivos dragones y los demás compañeros a caballo acompañados de los soldados y el Teniente.
Al llegar a la escuela, todos los guerreros allí presentes observaron la llegada de los dos dragones con fascinación y salieron afuera con rapidez para observarlos.
XD OJALA Y OS GUSTEE!!^^Los soldados atendieron las órdenes de su superior y atraparon a las jóvenes con rapidez, Nacko gritaba como una histérica, Kishia se mantenía seria y Lai desprendía un aura triste y no oponía resistencia.
Roy quedó suelto por los soldados y se fijó en las manos de Kishia, parecían estar al rojo vivo y le dolía solo de verlo. En ese instante, el soldado que sostenía a Kishia quedó hecho cenizas en cuestión de segundos cosa que alarmó aun más al Teniente.
- Nunca juegues con fuego. – Sonrió Kishia mientras sus brazos permanecían rojos y amenazadores.
- ¿Cómo? ¡No me van a ganar unos niños de dieciséis años! – Se alteró el Teniente.
Unos soldados cogieron a Kishia con cuerdas y la amarraron todo el torso para que no pudiera moverse, y con rapidez, un soldado mago hizo un conjuro que anulaba el poder del fuego. Debía haber estado más atenta…Se lamentó la joven maga y miró a Age con cara de preocupación.
Roy, en un movimiento inesperado, se colocó delante del Teniente y le enseñó el símbolo de una cabeza de dragón que llevaba en la chaqueta dando la vuelta a la situación.
- ¿Es usted jinete? Perdone mi osadía… - Se disculpó el Teniente llamando la atención de todos.
- La niña que grita como una despiadada, también es jinete. – Informó Roy con una madurez nunca vista en él – ¡Tenéis ante vos un guerrero de Dragons Nova y a las dos únicas supervivientes de Carthag, y ni os dignáis a arrodillaros!
- Perdone mi señor…
Los jinetes de dragón eran considerados “Dioses del cielo” en todo Kandrak y eran respetados inclusive por reyes. El teniente ordenó soltar a Kishia, Nacko y Lai dejándolas en libertad. Nacko corrió a los brazos de Age buscando consuelo pero él ni siquiera le hizo caso y se giró a ver el estado de Kishia.
- ¿Te han hecho daño? – Preguntó preocupado.
- Estoy bien…, Nacko reclama más tu atención que yo.
Nacko sentía celos al ver aquella escena, ¿Se había preocupado más por aquella maga que por su propia novia? Age acató las palabras de Kishia y fue a ver el estado de Nacko y eso tranquilizó más a la joven jinete.
- Mi señor… estaríamos muy agradecidos si nos ayudaseis en la guerra contra Shardak, sería… todo un honor.
- Iremos, aunque la muerte que habéis causado hoy debería provocar que os matase a vos y a todos sus hombres. – Paró unos segundos reflexionando sus palabras - Como volváis a causar algún daño a mi moral o a la de alguno de mis compañeros, os castigaré con la muerte más dolorosa que podáis imaginar.
El Teniente tragó saliva y asintió atemorizado por las palabras de Roy.
A la tarde, el cuerpo de Rasel estaba tendido sobre un montón de paja y a su alrededor se encontraban sus aprendices y el pequeño ejército que miraban como su cuerpo ardía por el fuego de los dragones.
- Rasel… siempre te llevaremos en el alma, Maestro. – Sonrió Lai más tranquila y superando lo que había ocurrido. – Has tenido un funeral de dioses con el fuego de dragón.
Después de la incineración, Lai se giró y miró con odio al Teniente y se alejó de él con brusquedad, todos comprendían el dolor que sentía Lai, pues era la que más había estado con Rasel y la que más sabiduría había obtenido de él.
- ¿Y ahora qué…? – Preguntó entonces Nacko.
- Nos alojaremos en la escuela de guerreros de la capital. – Informó el Teniente.
- Es una minucia comparada con la ya perdida Dragons Nova… - Se lamentó levemente Age.
Todos fueron a sus habitaciones a recoger sus cosas, con pena, porque en aquel lugar habían pasado los mejores días de su vida, pero tenían que comenzar una nueva etapa de su vida, donde vivir, era su única meta.
Al anochecer partieron hacia la escuela. Nacko y Roy en sus respectivos dragones y los demás compañeros a caballo acompañados de los soldados y el Teniente.
Al llegar a la escuela, todos los guerreros allí presentes observaron la llegada de los dos dragones con fascinación y salieron afuera con rapidez para observarlos.
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ju
me encantaaaaa
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Empleo /Ocios : intento de estudiante
Humor : friki.k si no :/
Respeto de las normas :
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